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En los años 30, Rover había de establecer un
precedente decisivo en el arte de superar condiciones
económicas difíciles. Para ello después de las
secuelas de la depresión, un nuevo equipo de dirección
encabezado por Spencer Wilks impulsó una firme
política de ofrecer productos de muy elevada calidad,
diseñados y construidos con cuidado e integridad. Una fuerte
influencia familiar en el diseño de estos Rover " Wilks"
comenzó por un elegante y dignificado soporte del radiador
cromo plateado, adornado atractivamente por la insignia del barco
vikingo. Los ingenieros de Rover combinaron las innovaciones
técnicas ( como el avance de encendido controlado por
vacío y los soportes flexibles del motor) con principios de
diseño clásicos y un gusto impecable. Ya antes del
estallido de la guerra en 1939 la firma tenía una gran
reputación, lo que le sirvió para sobrvivir durante
estos años. Esto le permitió a la marca no desaparecer
al contrario de otras marcas que se extinguieron debido a la falta de
posibilidades de servicio en tiempo de guerra.
La
factoría de Coventry durante la guerra fue considerada
objetivo de guerra por los Alemanes y fue bombardeada por la
Luftwaffe en varias ocasiones. Debido a esto se traslado a Solihull
en Birmingham en 1945.Desde 1945 a 1948, Rover continuó
construyendo versiones de los modelos prebélicos. Esta gran
berlina 16 cv Sports de 1947 resume la elegancia Rover tradicional de
la época.
Respondiendo al mundo radicalmente cambiado del final de los
años 40, Rover trabajó duramente para desarrollar
productos
orientados a la exportación. Además de lanzar el Land
Rover en 1948, produjo también la gama interna "P3" de modelos
"60" y "75" que tenían una apariencia similar a los coches de
antes de la guerra, pero con motores nuevos y características
en los chásis avanzados. El diseño definitivo de
después de la guerra, el "P4" apareció primeramente en
el nuevo modelo "75" de Octubre de 1949. Inicialmente, el
diseño modernista causó algún impacto cultural
con su tratamiento del negro en la rejilla ; incluso la insignia se
rediseñó. Sin embargo, las suaves prestaciones, el
espacio y la calidad del nuevo 75 pronto convencieron a los dudosos.
Rover utilizó un chasis 75 modificado para construir el primer
coche del mundo con turbina de gas, y nuevamente ganó el
trofeo RAC Dewar a los logros técnicos en 1950.