
Cuando se publicó la novela "
Goldfinger" de Ian Fleming en 1959, Bond recibió un Aston Martin
por primera vez. Hasta entonces Bond había conducido Bentleys.
Lo describe así en el libro: «Le ofrecieron a Bond un Aston
Martin o un Jaguar 3,4. Eligió el DB III. Cualquiera
de los dos coches habría tenido su mismo estilo: un hombre aventurero,
amigo de las cosas bien hechas y con gusto por lo bueno, las cosas rápidas
de la vida. Pero el DB III tenía la ventaja de un salpicadero
actualizado: interruptores para cambiar el color y el tipo de las luces
delanteras y traseras de Bond, por si era perseguido o perseguía
a alguien por la noche, parachoques de acero reforzados delante y detrás,
por si tenía que estrellarse, un Colt 45 de caiftón largo
en un ompartimento secreto debajo del asiento del conductor, un receptor
de radio sintonizado para recibir una
emisora de radio llamada Homer y montones
de espacios ocultos que confundirían a la mayoría de agentes
de aduanas. Sin embargo, Ken Adam -el director de producción-
y John Stears -el supervisor de efectos especiales- todavía no estaban
satisfechos. En otoño de 1963 visitaron las oficinas de Aston
Martin en Newport Pagnell, con el fin de discutir varias modificaciones
con un grupo de ingenieros. Eligieron el que era por aquel entonces
el caballo más rápido de la cuadra: un Aston Martin DB 5
de color plata metalizado (el estándar de la fábrica habría
sido la plata abedul). Según el guión, Bond debería
escaparse con el coche y defenderse después con él.
Para hacerlo posible se instalaron los siguientes extras en el vehículo,
con la matrícula "BMT 216 A":
Como asiento expulsor, que catapultaba
a un oponente inoportuno a través del techo, se equipó al
coche con una asiento de avión de caza, que sólo se instaló
en la escena correspondiente, porque es apreciablemente mayor que el asiento
normal; en las demás escenas de conducción se utilizaba el
asiento nonnal. El asiento expulsor se activaba con un cilindro de
aire comprimido y lanzaba un maniquí a unos diez metros de altura.
En cuanto al sistema de navegación de Fleming -la pantalla de radar-
la
fabricaron con una sección iluminada
de un mapa y un rayo de luz por detrás de una radio falsa.
Había un artilugio vaporizador de aire detrás del intermitente
derecho. Otro compartimento en el lado izquierdo se utilizaba para
clavar lanzas de tres puntas en la carretera con ayuda de aire comprimido.
Sólo se daba una pista de los parachoques delanteros, que podían
desplazarse eléctricamente unos 46 cm hacia delante. En su
libro "Aston Martin 1963-1972", Dudley Gershon menciona todavía
más juguetes, como un pequeño compartimento con distintas
pistolas, cuchillos y granadas de mano. Pensaba que el conjunto componía
"un espectáculo impresionante", pero la cajita no llegó a
verse en la película. En conjunto el coche pesaba unos 100
Kgr más de lo normal, debido a los numerosos motores y demás
artilugios que se le instalaron, y el capó estaba relativamente
lleno. No obstante, la potencia nominal de 330 caballos, que le lanzaba
a una velocidad máxima de 232 Km/h, apenas se veía penalizada
por ello.